16 de September del 2016

Entrenas formas

 Entrenar formas

En el estilo Shaolin existen innumerables formas, tanto de mano vacía como con diversas armas. Hay una recopilación realizada por varios investigadores del monasterio que menciona unas 708 formas dejadas como legado histórico-técnico por las distintas generaciones de monjes. Esto puede dar una idea de lo vasto y diverso que es el arsenal técnico del estilo, y del porqué muchos otros estilos de Kung-fu tradicional, tienen sus raíces en este mítico monasterio.

En la actualidad, muchas de esas formas se han recuperado, mientras que otras se han perdido con el paso del tiempo, o son muy pocos los maestros antiguos que las recuerdan. La lista actualizada de formas que aún se enseñan en el monasterio –y no a todo el mundo- es bastante más limitada, quedando reducida a unas 70 formas aproximadamente, de las cuales hay unas pocas que son las más conocidas y populares, como son XiaoHongquan, Tongbeiquan, DaHongquan, Paoquan, Qixingquan, Luohanquan, etc. (se puede ver la lista completa de las formas en nuestro blog). Muchas de estas formas son bastante desconocidas para la mayoría de practicantes, incluso diría que hay poca cultura de conocimiento sobre este aspecto del estilo Shaolin. El conocimiento de esta materia, en muchos casos es bastante superficial, cuando no nula.

Existen, dentro de este amplísimo abanico de formas tradicionales, taolu de todo tipo, más complejos y más sencillos, más cortos y más largos. Todos con un sentido quizás distinto, pero siempre con una finalidad específica. Desarrollo de la potencia, la velocidad, los diferentes ángulos, la elasticidad, el uso del Fajing, etc., que son elementos que podemos trabajar con ciertas formas. Eso sin mencionar las formas que se realizan con aparatos o muñecos de madera de diversa índole, como el Meihua Zhang Gong o el Yanxi Muzhu Gong.

Por ejemplo, en la Forma Liu He quan (puño de las seis armonías), se trata de estudiar la relación de los seis segmentos corporales y su conexión con el trabajo energético. Es solo un ejemplo...

 

Si bien muchos maestros coinciden en señalar que la base del estilo Shaolin no son sus formas, sino su trabajo de Jibengong, no cabe duda de que éstas han tenido y tienen una especial relevancia dentro de la transmisión de las enseñanzas del estilo. Esto, además ha de ir acompañado del trabajo exhaustivo de Baduanjing, Yiyinjing, Tongzigong, Paidagong, Yuanbaogong, Paishuigong y Si Fang xiang gong.

Cuando se tiene una buena base del Jibengong y el cuerpo mínimamente acondicionado, que creo es la principal misiva de este tipo de trabajo, las formas se aprenden con relativa facilidad, pero requieren mucho tiempo y esfuerzo para llegar a dominarlas. Para ello existen diferentes métodos creados por los diferentes maestros. Estos métodos están perfectamente estudiados para que el estudiante medio, consiga aprender los fundamentos de las formas de manera adecuada. Saltarse este método e ir demasiado deprisa solo produce errores y vicios técnicos difíciles de erradicar una vez adquiridos. No se pueden aprender ciertas formas, si uno no posee una flexibilidad o elasticidad adecuada, o no tiene un patrón firme y sólido de las posiciones y sus desplazamientos. El desarrollo de la psicomotricidad y la biomecánica, es en la etapa inicial del aprendizaje realmente fundamental, pues sobre ella se consolida la comprensión profunda de la ejecución posterior de las formas.

A grandes rasgos, estos métodos pueden variar en detalles, pero mantienen una idea base en común; Se dividen las formas en secciones, cuyas técnicas se van aprendiendo una a una, uniendo posteriormente cada sección a la siguiente, hasta completar la forma en cuestión. Lo más frecuente es que las formas tengan entre 4 y 6 secciones, y cada una de estas secciones se puede dividir a su vez en varios conjuntos de técnicas, que varía desde un solo movimiento hasta los 6. Así se constituyen una serie de cadenas de movimientos perfectamente estudiados. Aunque no es una regla fija, es el patrón habitual en el aprendizaje de las formas chinas. Es una manera un poco más didáctica de asimilar las, en ocasiones larguísimas formas, algunas de las cuales pueden contener hasta 400 movimientos.

 

Paralelamente se trabajan ejercicios relacionados con los movimientos, para potenciarlos y comprenderlos mejor. En un principio no es relevante la aplicación de las técnicas que contiene una forma, cosa que suele ser muy importante para los occidentales, que enseguida y sin dominar un movimiento, quieren saber para qué sirve. Esto no es importante para los chinos, que buscan dominar la perfección del movimiento. Seguramente esto radica en la manera de ser y de pensar de los chinos. La diferente motivación de base es la que determina este hecho.

Para aprender una forma, se puede trabajar perfectamente en solitario con un maestro, pero es siempre muy conveniente que no olvidemos la práctica en grupo, donde el nivel de los practicantes no es siempre el mismo –por varias razones obvias- , pero que propicia un terreno de aprendizaje muy interesante. La individualidad de la práctica en solitario, quizás no te permite percibir ciertos matices referentes a la velocidad y ritmo adecuado de la forma, lo que el entrenamiento en grupo (Jiti Peixunlian) si permite. La sincronización de los movimientos es sumamente importante para comprender el ritmo y velocidad de la forma, lo cual permite desarrollar los aspectos de la traslación de la energía (Dongli Chuanshu), el fajing y la coordinación de las diferentes partes del cuerpo, en relación al espacio que nos rodea.

Consecuentemente, la práctica en grupo es sumamente importante en el aprendizaje del estilo Shaolin Quan, pues te obliga, entre otras cosas a no perder atención, a seguir unas pautas de movimiento y un ritmo adecuado, que de otra manera no se tendría, pues tenemos la tendencia natural, sobretodo en occidente, a personalizar estos aspectos de las formas, con lo cual, se pierde parte de su autenticidad. Y si no se corrige, acaban solo pareciendo formas de Shaolin, pero ya no lo son en su esencia. Se convierten en imitaciones.

El trabajo en grupo, potencia además, el sentido de sincronización, la compresión del espacio-tiempo, el desarrollo de la empatía con los demás, la cierta socialización del individuo, la apertura de mente a la idea de compartir, la colaboración y comprensión de que el esfuerzo conjunto produce mayores resultados a nivel de individuo. Aprendemos a controlar y educar  nuestro egocentrismo, tan habitual en nuestra sociedad. Así pues podemos ver que ésta práctica en conjunto va mucho más allá de la mera práctica física de las formas, pues tiene un alto y profundo contenido filosófico, que muchas veces pasa por alto en una práctica superficial.

Esto se puede apreciar especialmente en los occidentales, en las competiciones y exhibiciones de las formas de Shaolin, donde acabamos viendo algo que se parece, cierto, pero que le falta ese toque de autenticidad que nos aleja de la tradición; Que nos aleja de lo singular.

 

Este concepto de trabajar en grupo, sin embargo, no es muy aplicable a las formas de imitación (Xiangxing Taolu), pues estas formas contienen un alto bagaje de percepción personalizada de la interpretación técnica. Es decir, no habrá dos formas de mono, de tigre o de mantis iguales en su ejecución, pues cada practicante pondrá parte de su carácter en ella, modificando la expresión marcial de la forma. La dinámica de la ejecución variará en función de la capacidad de interpretar las características de la forma, que surgirá de la expresión emocional del practicante. Podrá hacerla más lenta o más rápida, con posiciones más altas o más bajas. De ahí que no se puedan practicar en grupo. Y de ahí su enorme dificultad de ejecución de una manera correcta, imitando, no solo la interpretación de la técnica en cuestión, sino la actitud que de ella se desprende.

Así podemos encontrarnos con practicantes que hacen el "mono", en vez de realizar una forma de mono; Con formas de águila sin la adecuada expresión emocional ni estructura corporal definida. Con "borrachos" con menos flexibilidad corporal que un chicle de madera. Con formas de tigre cuyas manos son de trapo, etc.

En definitiva, el trabajo exhaustivo de las formas proporciona al practicante del estilo, una amplísima base de movimientos corporales, además de implementar su condición física de manera considerable. Obviar el trabajo tradicional de las formas, es como lanzarse a nadar a un lago, solo porque vemos la superficie plana y en calma del agua, sin tener en cuenta su profundidad.